Michael Jackson ha fallecido. Michael Jackson es la persona con más fans en Facebook, con más de diez millones de personas vinculadas a su página. Pero la gran mayoría de ellos se agregaron después de la muerte del llamado Rey del Pop. ¿Por qué es posible que un artista muerto tenga más éxito que vivo? No es el primer caso, pero sin duda es muy llamativo. Estas son las explicaciones que nos daría la microeconomía aplicada en el caso.
Una primera aproximación es que los artistas nuevos son como un producto genérico, pero que van marcando una diferencia y creando una marca en la medida en que avanza su carrera artística. Por ello, los artistas jóvenes poco conocidos tienen dificultades hasta para sobrevivir, en tanto que los artistas de más edad y con reconocimiento pueden vender obras con mayor facilidad que los jóvenes. Hay artistas muy prolíficos, como Picasso, quien hasta avanzados los ochenta años podía terminar varias obras cada semana; u otros, como Juan Rulfo, quien con una novela y un libro de cuentos logró la inmortalidad —e ingresos suficientes para vivir de su obra-.
Otra es la profesionalización del arte: Así, cuando a nivel mundial cientos de millones de personas en el mundo saben tocar instrumentos, apenas unos cuantos millones pueden escribir una canción original, unos cientos de miles pueden llegar a grabarla y apenas unos cuantos pueden generar que esa canción sea reconocida por el gran público en todo el mundo. No dejan de soprender los “one hit wonders”, grupos que tuvieron un super éxito global… pero sólo uno. Canciones que todo mundo conoce, pero que fueron textualmente sus cinco minutos de fama… o menos.
Una causa más son, sin duda, los veleidosos mercados del arte: quién se pone de moda y porqué; recientemente vimos la entrega de los oscares en que la película más taquillera de la historia fue derrotada por una producción de “bajo presupuesto” de once millones de dólares: cuando tenía 9 nominaciones por Avatar, James Camerón fue a casa con tres estatuas, derrotado por la relativamente pequeña Zona de Guerra, de su ex esposa Kahtryn Bigelow. Sin duda el marketing de Avatar impulsa una película relativamente simple con una realización técnicamente magistral; pero “ganadora de 6 Óscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Directora —por primera vez en la historia” impulsará mucho más las ventas.
Por último, pero no al final: un artista muerto ha dejado, obviamente, de producir su arte; por lo que toda la oferta ya existente se revalora casi en automático: no habrá nueva oferta —y la que salga será por descubrimientos de piezas olvidadas o por obras derivadas- por lo que el precio tenderá a subir. Desde el punto de vista de la inversión en el mercado de arte, pocas cosas funcionan tan bien como la muerte de un artista. Esto revalora su obra casi en automático.
Por lo pronto, el señor Jackson ha gozado en este año desde su partida un éxito que no vivió la década previa; y si bien no podrá hacer más presentaciones en vivo, seguirá apareciendo como un gran exponente de la música pop de dos décadas.
