¿Qué es una economía sostenible?

Javier Carrillo Hermosilla

Profesor del Instituto de Empresa (España)



03 de December, 2009 - 15:39 Comenta

En un contexto en el que numerosas voces apelan a la urgencia de cambios cualitativos en el actual modelo de crecimiento y desarrollo, a la necesidad de basarse en actividades de alto valor añadido y con un importante componente tecnológico, la búsqueda del desarrollo sostenible (DS) promete generar un vector de dinamismo económico, social y ambiental que contribuya a ese cambio.

Sin embargo, después de décadas de discusión académica, política y empresarial, es posible afirmar que todavía no existe un consenso claro sobre cómo formalizar las ideas asociadas con el DS. Así, nos encontramos con que existen decenas de definiciones publicadas en relación a los conceptos de sostenibilidad. La diversidad y los conflictos entre dichas definiciones son evidentes, mostrando que la sostenibilidad es un concepto complejo, que casi todo el mundo está de acuerdo en apoyar pero que nadie alcanza a definir de modo consistente. Sin embargo, tras la mayoría de dichas definiciones podemos encontrar una idea generalmente aceptada y sobradamente conocida: el DS debe satisfacer las necesidades del presente sin hipotecar la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer en su momento sus propias necesidades. Se plantea en definitiva un trade-off entre el bienestar actual y el bienestar futuro de los miembros de la sociedad. Al tiempo, el DS incorpora una perspectiva de triple dimensión del desarrollo; se basa en una idea de bienestar ampliado que transciende el ámbito estrictamente económico para extenderse hacia consideraciones como la calidad ambiental, la salud, la educación, etc. Es decir, el DS debe incluir objetivos económicos, sociales y ambientales en un todo integrado y el desarrollo debe ser sostenible en esos términos (sostenibilidad económica, social y ambiental).

Muchos han criticado que las definiciones del DS son difícilmente operativas y plantean tantas preguntas como las que pretenden responder. Se ha dicho, entre otras cosas, que el concepto es vago y poco claro, e incluso que atrae a los hipócritas, promueve el engaño y la desilusión. Para algunos es un concepto vacío e inútil, que no tiene un núcleo teórico coherente y, por lo tanto, carece de valor operativo, pues no permite diseñar un programa para llevarlo a cabo, ni establecer parámetros que actúen como reglas para la acción. Para otros, un concepto en el que parecen estar de acuerdo personas con diferentes posiciones teóricas indica la poca relevancia del mismo, la posibilidad de que dé lugar a cursos de acción radicalmente diferentes y, por lo tanto, la necesidad de limitar su amplitud y hacerlo más específico. Finalmente, otras voces consideran que el DS es un objetivo social más, que compite con otros y no necesariamente debe tener prioridad sobre el resto.

Sin embargo, otros expertos defienden el concepto, argumentando que la definición de DS del Informe Brundtland, que introdujo esta cuestión en la agenda internacional en 1987, no debería criticarse por no aportar una metodología práctica en relación al DS, pues ésa no era su intención. En su enunciado prevalece la voluntad de mantener una posición filosófica clara y unos principios éticos comprometidos. Uno de los méritos de ese informe fue precisamente poner de manifiesto ese conflicto entre objetivos económicos, sociales y ambientales. Otros argumentan que la vaguedad de la definición Brundtland tiene algunas ventajas, en la medida que ha permitido buscar puntos en común a aquéllos con posturas irreconciliables en el debate “sostenibilidad versus desarrollo”, sin comprometer sus posiciones.

En nuestra opinión, el DS constituye un concepto o enfoque potencialmente útil tanto para explicar la realidad como para actuar sobre ella a través de medidas de política pública. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, la innovación tecnológica e institucional debe jugar un papel fundamental en la transición de la sociedad hacia la sostenibilidad. El DS propone un marco conceptual basado en la oportunidad y el respeto por los valores humanos. La innovación consiste en utilizar el cambio para satisfacer mejor las necesidades y valores humanos. Por ello, estamos convencidos de que existe una fuerte conexión entre ambos conceptos. Defendemos que la innovación constituye un vector transversal de mejora en las tres dimensiones de la sostenibilidad: en la dimensión económica, actuando como elemento dinamizador de la economía a través de mejoras en la productividad y la creación de nuevos productos y sectores; en la dimensión ambiental, reduciendo el impacto ambiental de las actividades de producción y consumo; y en la dimensión social, apoyando la cohesión social. El desafío del DS exige innovaciones tecnológicas e institucionales más allá de las mejoras de tipo incremental y continuo en las prácticas actualmente dominantes; exige transiciones hacia sistemas radicalmente distintos, cambios fundamentales en los actuales sistemas tecnológicos e institucionales. Desde IE Business School, hemos recopilado y estudiado numerosas experiencias internacionales que demuestran que los gobiernos, y la sociedad en su conjunto, disponen de un conjunto de herramientas que pueden ser utilizadas para orientar nuestra economía hacia el DS mediante la innovación. Estamos convencidos de que esta propuesta ofrece abundantes oportunidades públicas y privadas, al tiempo que desafía las aproximaciones convencionales al desarrollo sostenible, requiriendo nuevas perspectivas y competencias a todos los actores implicados.

Sobre Javier Carrillo Hermosilla
Javier Carrillo-Hermosilla es actualmente Profesor y Director del Departamento de Entorno Económico de los Negocios en IE Business School. Es también Fellow del Centro de Estudios Europeos Jean Monnet en IE Universidad, Investigador Visitante de la Universidad de Cambridge, Profesor Honorífico Investigador de la Universidad de Alcalá y Experto Independiente asistiendo a la Comisión Europea en la evaluación de propuestas FP7 para el Tema 6 “Environment (including climate change)”. Ha dedicado los últimos años a investigar el cambio tecnológico sostenible, así como los nuevos modelos de gestión y las políticas que abordan el reto medioambiental de modo innovador. Sus avances en el área están recogidos en numerosos trabajos y artículos sobre sostenibilidad medioambiental y cambio tecnológico publicados en revistas científicas y libros internacionales.

Además, es colaborador habitual de los principales medios de comunicación e imparte regularmente conferencias sobre empresa y medio ambiente. El prof. Carrillo-Hermosilla es Doctor en Economía por la Universidad de Alcalá (Madrid) y MBA con Honores por IE Business School.
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