Trabajar de Teleoperador

Trabajo de Teleoperador

Los teleoperadores son personas que dedican la gran parte de su jornada de trabajo a estar sentado, con un auricular y un micrófono, delante de un ordenador atendiendo las llamadas telefónicas que se produzcan. Reciben la información de la llamada y la introducen en el ordenador para así poder gestionar los centenares de llamadas que pueden recibir en una jornada laboral. Normalmente se trabaja en turnos de mañana, tarde y noche y con un salario no muy elevado.

Los teleoperadores tienen que ser personas que sepan soportar la presión y que sea capaz de captar y entender los problemas y necesidades de la persona que está al otro lado de la línea telefónica. Tienen que saber manejar a los distintos tipos de clientes y las distintas situaciones que se puedan plantear.

Trabajo de Teleoperador

Aunque a simple vista, este trabajo de teleoperdor, no parece que entrañe ningún riesgo, es cierto que hay estudios que han determinado que trabajar de teleoperador puede llegar a ser más estresante que otros empleos. Mayor será el estrés cuanto mayor sea la carga de trabajo y menor sea el uso que pueda hacer de sus capacidades pudiendo llegar a encontrarse con exigencias, a veces, contradictorias.

El ruido es uno de los riesgos laborales del que más se quejan estos trabajadores, ya que los sistemas de audición que utilizan producen, por lo general, un nivel de decibelios alto. Este factor, unido, ya de por sí, al ruido ambiental que suele haber en las salas enormes donde se pueden llegar a encontrar más de medio centenar de teleoperadores, hace que tengan que elevar el tono de voz para poder comunicar con los clientes.

Otro dato a tener en cuenta es la calidad del aire en estas salas en las que trabajan y la ergonomía de los elementos necesarios para poder desarrollar su labor de manera adecuada. El uso de aparatos de aire acondicionado puede llevar a riesgos de carácter biológico, y en cuanto a las sillas, mesas y pantallas, si no están en condiciones confortables, pueden acarrear malas posturas corporales donde la movilidad sea reducida y a la larga acarrea problemas de carga muscular.

El estrés es otro aspecto a tener en cuenta en este tipo de trabajo, ya que el teleoperador tiene que interactuar con el cliente y el ordenador a la vez. Tratándose de una actividad repetitiva e intensa, el nivel de estrés pueda dispararse. En determinadas plataformas también es importante alargar el tiempo que se mantenga al interlocutor al teléfono, contribuyendo esto también al nivel de estrés. Cuando el sistema es forzado a adaptarse a situaciones psicosociales y físicas adversas de forma continuada, se encuentra hiperactivo y puede afectar al estrés así como a ciertos trastornos osteomusculares y enfermedades cardíacas.

La mejor prevención que se puede hacer deberá ser determinada de manera específica para cada centro de trabajo, aunque hay pautas generales que pueden darse para cualquier organización, como hacen en Signo Editores empleo. Estas pautas generales son:

  • Un diseño adecuado del lugar de trabajo. Los teleoperadores deberían realizar su actividad laboral en salas no demasiado grandes, para que el ruido ambiental no fuera excesivamente alto. Al mismo tiempo, las salas tampoco deberían ser demasiado pequeñas, ya que esto no les permitiría a los empleados moverse con comodidad.
  • Una temperatura, ventilación y humedad adecuada.
  • Una iluminación suficiente, evitando los deslumbramientos y los reflejos.
  • Un mobiliario diseñado de tal forma que permita la adaptabilidad y flexibilidad a los distintos usuarios.
  • Una organización del trabajo adecuada. Así es recomendable, por un lado, reducir el número de llamadas y aumentar los periodos de descanso, y por otro también plantear una variedad de tareas a los trabajadores.

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